


El European Leadership Programme (ELP), impulsado por el Jesuit European Social Centre (JESC), ofrece a jóvenes profesionales una experiencia residencial de cinco meses en Bruselas que combina formación en liderazgo, discernimiento vocacional, vida en comunidad, acompañamiento espiritual y experiencia profesional en el entorno de las instituciones europeas.
Durante su estancia, los participantes viven en comunidad junto a otros 20 jóvenes participantes, reciben formación inspirada en la espiritualidad ignaciana, participan en acciones de voluntariado con personas en situación de vulnerabilidad y cuentan con mentorías profesionales y acompañamiento espiritual personalizado. De forma paralela, la mayoría realiza prácticas en instituciones de la Unión Europea o en organizaciones no gubernamentales con sede en Bruselas.
Isabel Rodríguez-Carretero y Fernando Izquierdo, estudiantes del último curso del Grado en Relaciones Internacionales en la Universidad Loyola Andalucía, que han participado este año en el European Leadership Programme (ELP), comparten su experiencia.
El programa combina cinco dimensiones principales: liderazgo, asuntos europeos, voluntariado, acompañamiento personal y profesional, y vida comunitaria. Por eso, narra Isabel, «para mí el ELP no es solo una residencia ni un programa de actividades en Bruselas, sino una experiencia de formación integral. Permite conocer mejor el entorno europeo, reflexionar sobre el propio futuro profesional y vivir en comunidad con jóvenes de distintos países y trayectorias. Igualmente, ELP ofrece también un espacio para preguntarse qué tipo de liderazgo queremos ejercer y desde qué valores queremos construir nuestra carrera».
Sobre las actividades del programa, Fernando explica que aunque antes de llegar a Bruselas había escuchado hablar muy positivamente del programa, no conocía realmente todo lo que implicaba. Sin embargo, explica: «guardo con especial cariño el recuerdo del primer retiro que realizamos en Quartier Gallet, que sirvió como una excelente toma de contacto con el resto de participantes y con los valores del programa. A lo largo del año se organizan sesiones de formación prácticamente todas las semanas, además de encuentros periódicos con mentores y coaches. En mi caso, tuve la suerte de contar con un mentor que trabajaba en el Parlamento Europeo, lo que me permitió conocer de primera mano tanto el funcionamiento de las instituciones como posibles trayectorias profesionales. Además, el programa propone actividades de voluntariado y encuentros con otros jóvenes vinculados a instituciones educativas jesuitas».
«A nivel personal, el programa me ha permitido desarrollar una mayor capacidad para relacionarme con profesionales del ámbito europeo y moverme con naturalidad en entornos internacionales. También me ha ayudado a conocer mucho mejor la tradición y los valores de la espiritualidad ignaciana. Aunque había estudiado durante años en una universidad jesuita, gracias al programa pude comprender de forma mucho más profunda los principios que inspiran esta tradición y cómo pueden aplicarse a la vida cotidiana y profesional», sostiene Fernando.
Por su parte, Isabel, afirma: «A nivel personal, el ELP me ha ayudado a vivir mi etapa en Bruselas de una forma mucho más consciente y acompañada. Me ha permitido formar parte de una comunidad internacional, conocer personas con trayectorias muy distintas y compartir una etapa vital marcada por muchas decisiones sobre el futuro. También me ha ayudado a profundizar en la espiritualidad ignaciana desde una perspectiva muy práctica. Al venir de una universidad jesuita, ya conocía muchos de sus valores, pero el programa me ha permitido entenderlos de una manera más vivida, especialmente en relación con el liderazgo, el servicio, el discernimiento y el compromiso con el bien común».
Desde el punto de vista profesional, Isabel responde que le ha dado una visión más amplia de las oportunidades que existen en el ámbito europeo. Para ella, «estar en Bruselas, escuchar a profesionales, compartir experiencias con otros jóvenes y contar con un mentor ayuda a descubrir caminos que quizás antes no había considerado. Además, el programa me ha hecho entender que el liderazgo no consiste únicamente en ocupar puestos importantes, sino en poner las propias capacidades al servicio de los demás y de un proyecto común». En la misma línea, Fernando también cree que este programa le ha ayudado a cómo integrar valores y propósito en el desempeño profesional.
Fernando afirma que, si tuviera que destacar un aspecto del programa «sería su capacidad para crear comunidad. Llegar a una ciudad nueva puede resultar desafiante, y el ELP consigue que los participantes encuentren rápidamente un entorno acogedor basado en la confianza, el acompañamiento y los valores compartidos».
Isabel también resalta el valor comunitario, para ella: «el gran valor del ELP es que consigue crear un entorno de confianza en una ciudad que puede ser muy exigente y, a veces, algo impersonal. Vivir con personas que comparten inquietudes parecidas, pero que vienen de países, estudios y experiencias diferentes, enriquece muchísimo».
Ambos coinciden en señalar que la mentoría, los espacios de reflexión y la oportunidad de establecer relaciones con profesionales vinculados a las instituciones europeas constituyen algunos de los grandes valores del European Leadership Programme.
Estudiantes internacionales que han participado en el European Leadership Programme comparten en el siguiente vídeo cómo esta iniciativa ha marcado su paso por Bruselas. Sus testimonios ponen de relieve el impacto de un programa que combina formación en liderazgo, acompañamiento personal, vida en comunidad, espiritualidad ignaciana y compromiso social en el corazón de Europa.
Para más información sobre el European Leadership Programme puede consultarse su página web.