

VUELA 2026 de UNIJES ha llevado este verano a más de 180 estudiantes de las universidades jesuitas de España a 15 países de cuatro continentes. Un tiempo en el que los participantes han podido ponerse al servicio de comunidades locales, encontrarse con culturas diversas y aprender desde la experiencia de otras realidades.
VUELA, coordinado e impulsado por el GH de Acción Social, Cooperación al Desarrollo y Voluntariado, se consolida como un programa que cada verano ofrece a los estudiantes de las universidades jesuitas la posibilidad de comprometerse con proyectos de servicio y voluntariado en diferentes contextos sociales y culturales. En esta edición, 188 estudiantes han participado en 46 proyectos desarrollados en 15 países y cuatro continentes: España, Portugal, Marruecos, Kenia, Angola, Camboya, Nepal, Italia, Chile, Brasil, Paraguay, Colombia, Bolivia, Honduras y Guatemala.
Este programa busca que esta experiencia no se limite a la realización de una actividad durante el verano. Por ello, se propone un proceso que comienza con una formación inicial y continúa con el acompañamiento y la reflexión. De este modo, el servicio se convierte también en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento vocacional y profesional.
La experiencia de VUELA comienza antes de que los estudiantes lleguen a sus destinos. La formación previa les ayuda a conocer la realidad a la que van a acercarse y a prepararse para vivir el servicio desde una actitud de apertura, respeto y compromiso. También les ofrece herramientas para comprender mejor los contextos sociales y culturales en los que van a participar y para afrontar la experiencia desde una perspectiva de encuentro.
Junto a esta preparación, el acompañamiento es una dimensión esencial de VUELA. Los estudiantes cuentan con personas que les acompañan durante los proyectos, ofrecen espacios de escucha y ayudan a leer y compartir lo que van viviendo. Esta presencia cercana permite cuidar la experiencia y favorecer una reflexión que ayude a integrar los aprendizajes, las preguntas y los retos que surgen durante el servicio. Ello ayuda a que lo vivido no se entienda únicamente como una acción puntual, sino como una experiencia capaz de transformar la mirada de quienes participan y ahondar en la vocación personal.
A partir de los testimonios de los estudiantes que han vivido esta experiencia, se continúa constando que VUELA es más que un voluntariado. Esta edición ha demostrado que este programa permite a los participantes descentrarse, crecer humanamente y aprender a acoger la diversidad como una riqueza.
El cierre de esta edición nos impulsa para VUELA 2027. Un programa que esperamos que siga creando puentes, aportando a las organizaciones con las que colaboramos, a las personas y a todas las comunidades con las que compartimos misión. Una oportunidad que permite al alumnado comprender mejor las dinámicas globales, desarrollar el pensamiento crítico y abrirse a una visión de la justicia que compromete.