Encuentro de jesuitas de UNIJES 2026, hacia una presencia inspiradora

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jesuitas de UNIJES

Los días 23 y 24 de enero ha tenido lugar el encuentro anual de jesuitas de UNIJES. Seguramente suenen los datos-macro de UNIJES, el sector universitario de la Provincia. En este curso en que nos hallamos está compuesto por 6 centros, 4 colegios mayores, cerca de 60.000 estudiantes y más de 270.000 antiguos alumnos. Todo ello está sostenido por una comunidad universitaria de aproximadamente 10.250 docentes, investigadores y personal de administración y servicios. Pero el número más llamativo continúa siendo el de los jesuitas en activo presentes en el sector, en torno a 45.

Retornar a la vocación que articula al jesuita por dentro

Esa configuración paradójica es hoy común en muchas presencias apostólicas de la Compañía en el mundo. No deja de ser sorprendente para propios y extraños. ¿Es posible que la misión universitaria jesuita alcance capilarmente al último de nuestros estudiantes con tan pocos religiosos? La Provincia sigue diciéndose que sí. Es la razón de por qué continúa alentando a UNIJES en su esfuerzo apostólico. Pero también es cierto que no deja de preguntarse qué es lo que ahora toca a los escasos compañeros que estamos en el sector para que sean sal y luz en el mundo actual de la educación superior.

Por el momento, la única forma de encontrar respuestas a esa pregunta es retornar a la vocación que articula al jesuita por dentro, reconocer su pertinencia para evangelizar la cultura y asegurar su impulso de novedad en la frontera del conocimiento y la educación.

En esa clave, el reciente encuentro de jesuitas de UNIJES en Madrid (23-24 de enero) huyó de ser un ejercicio más de diagnósticos. Nuestra delegada, Ana García-Mina, lo planteó como una ocasión para reflexionar vivencialmente lo diferencial de la vocación jesuita en el marco de nuestras universidades. ¿Cuál es nuestro sesgo en medio de las dimensiones gigantes que ha adquirido la misión universitaria y que aparentemente lo amenazan con el anonimato y la desubicación? Ana recurrió repetidamente a la imagen del fuego, tan querida para la CG 35, y la hizo volar desde el principio sobre nosotros: estábamos convocados con el objetivo de detenernos ante ese fuego que explica últimamente nuestra entrega vital y espiritual a la academia.  

Compañeros de una misión

En el arranque de la sesión del viernes 23 por la tarde, Pablo Ruiz SJ nos ofreció orientación para la oración. Sugirió palpar ante el Señor el momento personal y vocacional de nuestro envío a la universidad. La oración sirvió de base para la conversación posterior en pequeños grupos. Mezclamos en ellos instituciones y roles. Compartimos cómo está modelando nuestra vida la misión encomendada y nos pusimos al día de lo fundamental que nos está sucediendo. Como siempre, la conversación reactiva los lazos y suaviza la dureza de la lejanía que supone nuestra dispersión. Los demás no sólo son colegas. Son compañeros de una misión que nos repartimos y en la que nos partimos. Así lo ratificamos con la Eucaristía presidida por Bert Daelemans SJ. Después, una cena fraternal volvió a mezclarnos y a narrarnos con anécdotas, recuerdos y noticias.

jesuitas de UNIJES
jesuitas de UNIJES

Presencia que acompaña

La sesión del sábado 24 por la mañana dio paso a escuchar, en primer lugar, los testimonios de dos compañeros presentes en instituciones universitarias muy distintas. Alberto Núñez SJ (ESADE) y Jaime Tatay SJ (Comillas) compartieron su reflexión sobre lo que la misión universitaria podría necesitar de nuestra especificidad. Alberto resaltó la importancia de que el jesuita recuerde al centro universitario que la institución está al servicio de una misión mayor. Puede ofrecerle la cultura organizacional que la Compañía ha acrisolado en su historia e inyectarle sentido de pertenencia a un cuerpo apostólico universal, de manera que acepte mejor la necesidad de trabajar juntamente con otras instituciones del sector. En cualquier caso, la vida religiosa jesuita está ahí para promocionar la dimensión de profundidad espiritual que la misión universitaria posee dentro de sí desde la perspectiva de la Iglesia.

Jaime subrayó, por su parte, que la Compañía ha de insistir en las así llamadas “cuatro C”: nuestra misión universitaria tiene que redundar en el alumnado en una mayor competencia, consciencia, compasión y compromiso. Y eso será factible, en lo que respecta a los jesuitas, si asumimos que, en parte, somos acompañantes de procesos; en parte, conectores con el carisma; en parte, fermento de la masa; en parte, facilitadores; y, finalmente, también en parte, alineadores de las instituciones con el proyecto apostólico de la Provincia y las Preferencias Apostólicas Universales. Jaime igualmente recordó que el aporte de la universidad al jesuita es notable. Entre otras cosas, le ayuda a enfrentarse al futuro y a formular con precisión las preguntas de peso para discernirlo.

Un apostolado al servicio de la misión de la Compañía

Posteriormente, escuchando nuestros ecos a las dos intervenciones, el Provincia, Enric Puiggròs SJ, reaccionó haciendo algunos subrayados. Valoró el eco enorme del apostolado intelectual, en general, y el universitario, en particular, en temas de calado que ocupan y preocupan a la sociedad. Por ese motivo, es crucial dar empuje a las comunidades de misión que han nacido y nacen en nuestras instituciones, y acompañar a quienes se sienten especialmente llamados a la misión universitaria. La promoción vocacional, en toda su versatilidad, debe ser acogida por la universidad como un aporte crucial a nuestros jóvenes. Hizo mención específica de la teología. Nos emplazó a pensar dónde queremos enclavarla en nuestros centros universitarios. Finalmente, animó al sector a hacer pedagogía con la Provincia para hacerla capaz de entender mejor la complejidad intrínseca de la misión universitaria y las exigencias que impone a los jesuitas a la hora de asumirla. También pidió que UNIJES sintonizara más con la coyuntura de la Provincia y la diversidad apostólica que tiene.

Por todo lo anterior, fue muy simbólico celebrar juntos al final del encuentro anual de jesuitas de UNIJES con la renovación de votos de Andrés González SJ y Pedro Rodríguez-Ponga SJ. Ambos nos ayudaron a traer a la memoria los orígenes y la fuerza de nuestro fuego común.

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