

El Encuentro de Provincia de 2026 estuvo centrado en la conmemoración del 50 aniversario del Decreto 4 de la Congregación General XXXII (1975). En este texto se formuló la misión de la Compañía de Jesús como «el servicio de la fe, del cual la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta».
El escenario de este Encuentro fue el Santuario de Loyola. Allí, del 15 al 18 de abril, se dieron cita más de 150 personas, jesuitas, laicos y laicas, provenientes de todos los rincones geográficos y sectores (universidades, colegios, social y servicio de la fe) de la Provincia de España.
El barro fue el hilo conductor del Encuentro. Loyola, etimológicamente hace referencia a lohi (barro) y ola (cabaña). Loyola es, por tanto, cabaña del barro. Es el lugar donde la materia más pobre entra en el taller para ser transformada.
Este Encuentro supuso reconocernos barro, para dejarnos amasar por la realidad, y ahondar en aquello a lo que se nos invita, personal y comunitariamente, desde el Decreto 4. Para ello, los asistentes pudieron ahondar en el contexto histórico, social y teológico del binomio fe-justicia, así como hicieron una relectura personal y comunitaria de cómo éste ha impactado en sus vidas y en los apostolados.
Asimismo, los días estuvieron intercalados por el encuentro, la reflexión, el diálogo, la oración y la celebración. De fondo, acompañaron siempre los testimonios de los mártires jesuitas, pilares de la memoria colectiva de lo que supone el binomio fe-justicia.
A continuación, compartimos algunas reflexiones y testimonios de cómo han vivido este Encuentro varios de los participantes pertenecientes al sector universitario.

Aitziber Aranzazu Irigoras y Pedro Azpitarte SJ, ambos de la Universidad de Deusto, subrayaron que participar en este Encuentro ha sido una experiencia de consolación y profundo agradecimiento.
En palabras de Aiztiber Irigoras, vicerrectora de la Universidad. «Regreso con el corazón lleno y al mismo tiempo removido y encendido. Con ganas de no reservarnos nada en nuestro trabajo del día a día en la Universidad y en nuestro sector. Hacemos mucho, hay que hacer más. Seamos valientes y oremos mucho».
Por su parte, Pedro Azpirtarte SJ destacó el carácter comunitario de lo vivido en estos días. «El encuentro con compañeros, con distintos sectores apostólicos y con tantas historias entregadas ha ido tejiendo una comunidad que se reconoce como memoria viva. Una comunidad que no se repliega sobre sí misma, sino que vive, actúa y se compromete en medio del mundo, tratando de discernir continuamente dónde y cómo está llamada a servir mejor».
Igualmente, para Pedro Azpitarte, el Encuentro fue una ocasión para reconocerse comunidad que celebra. «Celebrar ha sido, en el sentido más hondo, “volver a pasar por el corazón” lo vivido y lo recibido. Ha sido hacer comunidad, reconocernos parte de un cuerpo apostólico mayor y abrirnos a la trascendencia a través de la oración y la liturgia. Todo ello acompañado por los rostros de quienes han dado su vida en estos cincuenta años, los mártires que sostienen y animan nuestro camino».
Sebastián Mora, de la Universidad Pontificia Comillas, ha vivido este Encuentro como un tiempo de arraigo y comunión, como una ocasión propicia para volver a la fuente y entrelazar nuestras historias.
«Han sido días para evocar, provocar y convocar. Evocar desde la memoria agradecida de un largo camino de compromiso; desde la memoria passionis de mártires con nombre y de tantos otros sin él; desde las experiencias fundantes nacidas en las fronteras de la injusticia.
De ahí brota la llamada, la convocatoria a un compromiso enraizado, compartido y encarnado. En estos tiempos sombríos, tal vez se nos pide desvelar, desde una experiencia humilde pero arraigada, la fe que nace en medio de la injusticia: condición imprescindible para alumbrar una justicia que, a su vez, brote de la fe».


Vicente González, de la Universidad Loyola, en sintonía con otros participantes provenientes del sector universitario, afirmó que:
«Haber participado en el Encuentro de la Provincia de este año, por un lado, me ha dado la oportunidad de renovar lo que supone el diálogo entre Fe y Justicia en mi compromiso por contribuir a construir un mundo más justo desde la espiritualidad ignaciana. Por otro, me empuja a impulsar la búsqueda de nuevas oportunidades de colaboración desde mi Obra con otras Obras y Sectores de la Compañía de Jesús, en la convicción de que el trabajo conjunto es la mejor respuesta a lo que nuestra sociedad demanda de nosotros».
Salvador Borrós, director general de IQS, ha podido vivir su primer Encuentro de Provincia. Para él, compartir estos días en Loyola ha sido una ocasión para renovar la esperanza. El conocer la herencia recibida y ahondar en el legado jesuítico le han reanimado y hecho reflexionar sobre su labor universitaria.
Borrós cree que en este Encuentro, «nos hemos reconocido como sector y al mismo tiempo nos hemos reafirmado como parte de una realidad más grande, nuestra Provincia y la Compañía universal».
Cristina Giménez, directora de Identidad y Misión de Esade, considera que este Encuentro ha permitido fortalecer nuestros vínculos y renovar nuestro compromiso con la misión, con el servicio de la fe y la promoción de la justicia.
A lo largo de estos días en Loyola, «hemos hecho memoria agradecida de los mártires y de nuestro camino como sector universitario. Y, desde ahí, hemos vuelto a decir sí a una universidad que encarne este binomio, al servicio de un mundo más humano».

