


La Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia «San Juan de Dios» tiene nueva directora: la profesora María de Cortés Simarro. El acto de toma de posesión tuvo lugar en la Sala de Conferencias de Alberto Aguilera, con la presencia del rector de la Universidad Pontificia Comillas, Antonio Allende SJ; la directora gerente de la Fundación San Juan de Dios, Elena Urdaneta, en representación del Superior Provincial; el director saliente, Julio de la Torre; la nueva directora, María de Cortes Simarro; y la vicerrectora de Relaciones Institucionales, Organización y Secretaria General, Dolores Carrillo, que fue la encargada de leer el nombramiento.
Durante la ceremonia, Urdaneta entregó la credencial a Simarro y leyó el discurso enviado por el superior provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el hermano Jesús Etayo OHS, quien destacó la vocación docente de la orden desde sus orígenes. Recordó que “la hospitalidad implica, además de los cuidados técnicos necesarios, una atención humanista, respetuosa de la dignidad y de los valores de los pacientes”. También agradeció especialmente la labor de De la Torre, de quien alabó que había ejercido su responsabilidad “con dedicación y empeño”.
En su despedida, De la Torre repasó los avances logrados en un periodo de intensa integración de campus, nuevas alianzas docentes y expansión internacional. Subrayó que había intentado ejercer la dirección desde la “ética del cuidado”, y añadió: “La dirección es un ejercicio conjunto donde se aúnan los esfuerzos para el cuidado de los demás”.
María de Cortés, la nueva directora de la Escuela «San Juan de Dios», centró su intervención en la identidad compartida entre Comillas y la orden hospitalaria. Señaló que asumir este cargo es “honrar una herencia compartida” y defendió la necesidad de una formación que combine rigor académico y humanidad: “El saber y la compasión no son sendas paralelas”, afirmó. Asimismo, reivindicó una escuela capaz de “anticipar los desafíos, cuidar lo esencial y construir juntos el futuro”.
El rector, por su parte, agradeció a De la Torre su etapa al frente de la escuela, destacando su liderazgo “cercano, basado en la escucha y en la creación de equipo”. Dirigiéndose a Simarro, recordó que la salud exige formar profesionales que unan técnica y humanidad: “El progreso solo tiene sentido si está al servicio de las personas”. Y añadió: “Necesitamos el carisma de los sanadores. Quien tiene el carisma de sanar, presta atención a los corazones desgarrados, quemados y desalentados. También el de guía”. Para concluir, Allende recordó: “Antes que estructuras o estrategias, la universidad es ante todo una comunidad, un encuentro de personas que juntas buscan la verdad, que dialogan, que se cuidan”.