Un 50% de los españoles sufrió ansiedad al comienzo de la pandemia (estudio de Comillas)

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La profesora de psicología, Rocío Rodríguez Rey, de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales (Comillas CIHS), es una de las autoras de la investigación puesta en marcha para medir el impacto psicológico producido por las primeras semanas de la crisis del coronavirus. El estudio Impacto psicológico y factores asociados durante la primera etapa de la pandemia de COVID-19 en España, en la que han participado 3.055 personas, arroja datos preocupantes. Un 51% de las personas reportó ansiedad (un 30,4%, severa); un 40,9% algún nivel de depresión y un 42% de estrés. “En general, estamos encontrando tasas de malestar psicológico altas equivalentes a estudios que se han desarrollado en China. Son eventos traumáticos, aunque estas cifras son de la primera fase y hay que ver cómo evolucionan”, señala Rocío Rodríguez-Rey.

El estudio también ha evaluado cómo interactúan con esta sintomatología diferentes variables como la edad, el género o la situación económica, entre otras. “No para todo el mundo es igual. Hay más riesgo para determinados grupos vulnerables”, afirma Rodríguez-Rey, que ha puesto en marcha otra investigación para analizar la prevalencia en determinadas profesiones especialmente sometidas a estrés como sanitarios o trabajadores de supermercados. De momento, ya han encontrado que las mujeres, los jóvenes o quienes perdieron el trabajo son los que “muestran síntomas negativos más fuertes”.

Aquellas personas que se han quedado sin empleo durante la crisis o están en un ERTE obtienen una mayor puntuación en la escala planteada por las investigadoras tanto en estrés como en ansiedad y depresión que aquellos que trabajan. Registran también menos nivel quienes residen en viviendas de más de 120 metros cuadrados o aquellos que tienen hijos frente a los que no. Los que han tenido algún tipo de contacto con el coronavirus o aquellas personas que tienen pareja pero no viven con ella apuntan más alto en la escala y las dos preocupaciones más señaladas son el impacto económico y el miedo a que un ser querido enferme por COVID-19.

Rodríguez-Rey señala que la idea ahora es seguir profundizando en los resultados.